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Visión Positiva – optimista: La calma después de la tormenta

Para este ejercicio queremos que te pongas cómodo, recuéstate en tu cama o siéntate en un sofá. Cierra tus ojos y viaja a tu pasado: Recuerda aquellos momentos en los que no la pasaste tan bien. ¿Qué situaciones se te vienen a la mente? Sin duda alguna que habrán existido algunos momentos difíciles, pero lo que queremos es que evalúes cómo estos te influenciaron positivamente.

¿Qué aprendiste? Aunque en el presente uno viva las dificultades de otra manera, lo cierto es que todo acarrea sus consecuencias buenas y malas. Ningún hecho pasa desapercibido, siempre hay verdades que uno en el momento ignora y que, con la adecuada meditación, es posible traer a nuestra conciencia para apreciar tanto lo bueno como lo malo. Una persona con visión positiva no es aquella que sólo ve lo bueno en todo, sino que es aquella que es capaz de valorar incluso lo malo que le ha ocurrido o pueda llegar a ocurrir.

Ahora, piensa qué cosas podrían salir mal hoy en día. No es necesario que inventes demasiadas, una o dos bastarán. Pregúntate: Incluso si no resultaran, ¿Sería ese el fin? ¿Dejarías de intentarlo? ¿Abandonarías tu crecimiento? Por supuesto que no, eventualmente tendrás que levantarte y seguir adelante. Interioriza eso en tu mente, para que eventualmente, cuando algo así ocurra, puedas racionalizar lo que ocurre con mayor facilidad y reincorporarte velozmente.