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Resiliencia: Aprendiendo de mis frustraciones

Mantén un registro durante un mes de todas las frustraciones que vayas acumulando, sin importar su relevancia. Deja un espacio de unas cinco líneas debajo de cada una. La idea de este ejercicio es que, en algún tiempo que puedas hacerte, vayas reflexionando en torno a esas frustraciones y anotes cuáles son los aprendizajes que puedes extraer de dicha experiencia.

Por ejemplo:
– Hoy tuve una discusión fuerte en el trabajo con un compañero, yo sé que tenía la razón, pero fue imposible convencerlo. Al final terminamos sin hablarnos por el resto del día.

Aprendizajes: Si bien sigo pensando que yo estaba en lo correcto, no debí haber entrado en el juego de discutir en voz alta. El griterío solo contribuyó a tensionar más los ánimos, y me temo que pudimos haber terminado afectando negativamente al resto del equipo. Necesito mejorar en mi forma de manejar las discusiones y también solucionar este problema con mi compañero, para evitar que vayan acumulándose rencores.