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Autocrítica: Reconociendo mis errores

Piensa detenidamente en situaciones en las cuales incurriste en un claro error, pero no las reconociste o intentaste enmendar de alguna forma. Es sencillo caer en ese tipo de actitudes injustas, que pueden ir desde lo más simple hasta verdaderas complicaciones titánicas. Para esta actividad, queremos que reconozcas tres de las primeras y al menos una del segundo tipo.

Para las primeras, puedes pensar en tareas domésticas o discusiones pequeñas que hayas tenido con otras personas. Por ejemplo, puede haber sido una disputa por el aseo de la casa (¿A quién le corresponde hacerse cargo de qué?) o por falta de tiempo (Sacadas en cara respecto a la cantidad de tiempo que pasas con ciertas personas). Lo cierto es que tú debes haberte equivocado, quizás no te hiciste responsable de algo que debiste, o no le dedicas suficiente tiempo a algo importante. Intenta enmendar ese error: Ve con la persona que corresponda y reconoce que te equivocaste en su cara. Quizás ni siquiera lo recuerden, pero eso hará que el ejercicio sea todavía más entretenido.

En el segundo caso, queremos que pienses en una situación más seria. Pueden ser discusiones que hayan fragmentado alguna relación, o errores que hayan tenido consecuencias serias, que hayan decantado en algo como un despido o quizás la puesta en riesgo de la integridad físico y/o emocional de alguien más. Todos hemos incurrido en ese tipo de equivocaciones en algún momento, aunque no sean difíciles de aceptar. Para esto, te pedimos que pienses en qué hiciste mal e intentes mentalmente reconstruir esa escena, planteando qué es lo que harías distinto de tener la oportunidad; y en el caso de que no se pudiese cambiar, si reconocerías o no tu errores o cómo intentarías enmendarlo.