HERRAMIENTAS DE SOCIOS
me parece un articulo interesante para compartir ...
Arturo Limón representa el caso típico de técnico reconvertido a emprendedor. Después de tiempo trabajando para otros se plantea seriamente: si tiene éxito en su profesión, ¿por qué no probar con su propia empresa? Ser el propio jefe...; ganarse la vida por su cuenta (en lugar que otros se queden con parte de su esfuerzo)... ; poder hacer las cosas bien y como uno cree que deben ser... ¿os suena familiar?
Era 1983; estaba cansado de soportar las arbitrariedades de jefes diversos y yo programaba muy bien. Tenía frecuentes ofertas de empresas para irme con ellas, así que pensé que si creaba la mía propia, todo el mundo me compraría. Ahí empezó el gusanillo; luego me fui a la mili, trabajé después medio año por cuenta ajena, luego de autónomo y por fin constituí una sociedad. He de reconocer que me equivoqué en el planteamiento inicial; pero bueno, fue parte del aprendizaje.
Y una vez en marcha se dio cuenta de que llevar una empresa requiere algo más que ser un buen técnico. De hecho, no es imprescindible ser un buen técnico (aunque nada desaconsejable). En seguida aparecieron las dificultades:
Principalmente con la falta de experiencia, de consejo, de fuentes de información, de una especie de FAQ sobre como montar una empresa y sacarla adelante. Hubo que aprenderlo casi todo por ensayo y error.
Las triquiñuelas de los organismos públicos (Hacienda, S.S., INEM, etc.), donde te informan poco y mal, y a la que te descuidas te la lían por varios cientos de miles de pesetas.
La dificultad para encontrar personal cualificado y con la personalidad acorde a lo que es la empresa
Y respecto a la planificación previa...
Pensé que para hacer software y venderlo se necesitaba un ordenador y poco más. El resultado fue un importante "agujero" en el banco algún tiempo después. Realmente no se puede empezar sin dinero y esperar que se conseguirá sobre la marcha; no se lo recomiendo a nadie. En mi caso conseguí avales de la familia para pedirle dinero al banco. Pero puestos a pedir, es mejor hacerlo de antemano y saber lo que se hace; no pedirlo cuando las cosas han ido mal por falta de fondos iniciales; luego es mucho más lo que hace falta.
Sin embargo, había algo que le hacía creer en su proyecto y que le hacía seguir adelante a pesar de las dificultades. Entre ellas cita las tres siguientes, a cual más importante:
La paciencia y el apoyo de mi novia (hoy mi mujer).
La confianza de algunos buenos clientes.
Una fe ciega en que algún día todo iría bien, o muy bien.
Ahora, con 10 años de perspectiva, Arturo ofrece un análisis de lo más sincero que vale la pena meditar con detenimiento
Una primera consideración a tener en cuenta: para trabajar de fontanero, basta con ser buen fontanero. Para trabajar de contable, basta con ser buen contable. Para trabajar de vendedor, basta con ser buen vendedor. Para trabajar de financiero, basta con saber de finanzas. ¿vale hasta aquí?. Pues bien, para montar una fontanería hay que ser bastante bueno, en todo lo anterior. No vale con sólo ser bueno en una única cosa.
Esta es la más terrible realidad del empresario: hay que ser bastante bueno o muy bueno en muchas cosas diferentes, mientras que a un trabajador por cuenta ajena le basta con serlo en bastantes menos, generalmente le basta con una.
Hay que ser bueno en cosas en las que no sabías que tenías que ser bueno; cosas que tal vez no te gusten en absoluto, para las que no tienes preparación o cualidades, o de las que tal vez ni siquiera habías oído hablar, o que no se enseñan en ninguna parte y sólo pueden aprenderse sobre el terreno (o a palos). Es como hacer una carrera universitaria, pero en serio. Personalmente, y tras haber obtenido en su día un título de Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones con nota media de notable, puedo decir que me ha costado mucho más tiempo, sudores, dinero, esfuerzo y lagrimas, sacar mi empresa adelante que sacar ese títulito tan "mono".
Para tranquilidad de otros que se estén embarcando en la aventura empresarial o a punto de hacerlo, les diré que no se preocupen; las habilidades, cualidades, dones y experiencia requeridos para montar una empresa no tienen nada que ver con los requeridos para estudiar una carrera universitaria. Aún diría más; raramente coinciden ambos conjuntos de factores en la misma persona. Pero si alguien piensa montar una empresa además de haber estudiado, que no se preocupe; es posible llegar a tener éxito incluso a pesar de haber estado varios años apolillándose las neuronas en la universidad. Yo mismo soy un ejemplo.... ;-) Como nota añadida, la mayor parte de mis clientes, empresarios todos ellos, no tienen título universitario; y algunos, ni siquiera el bachiller.
Para colmo, el empresario, sobre todo al principio, ha de ejercer de todas esas cosas al mismo tiempo, por lo que trabaja como una bestia, no le queda mucho tiempo para amigos, familia o diversiones; ha de vender, comprar, pagar, cobrar, controlar, supervisar, visitar, organizar, planificar, firmar, aprobar, solucionar, atender, negociar, llamar, ...aaghhh....!
Y eso no significa, sobre todo al principio, que vaya a cobrar ni tan siquiera como si trabajase por cuenta ajena en una sola de todas esas cosas. Y además, arriesgando su dinero, a menudo su patrimonio, puede que incluso hasta el pan y el techo de sus hijos.
¿Para qué porras hacer algo así pues? Podríamos decir que de entrada por vocación. Después por el sueño de ganar mucho dinero algún día; otros dirán que por la independencia de no tener un jefe, o para presumir con los vecinos.
Yo añadiría que además, al menos en mi caso y tras años de lucha, por la enorme satisfacción de saber que lo has hecho; por la inmensa seguridad que llegas a adquirir en ti mismo; por saber que a ti nadie puede despedirte, mientras que ves a amigos y viejos compañeros temblar en sus trabajos; por lo mucho que aprendes de la vida; por la madurez y el control de ti mismo que llegas a adquirir; por saber que sabes y entiendes lo que la mayoría no sabe ni entiende; por ver como ahora mantienes el aplomo, la sonrisa y la tranquilidad, en situaciones que hace años te daban poco menos que "cagalera", por saber que incluso en el peor de los casos serías capaz de volver a empezar y de volver a triunfar.
Aunque todo esto no tiene precio, con la ayuda de los años es posible llegar a cobrar al mismo tiempo por todas esas actividades o profesiones, que el empresario es capaz de realizar al mismo tiempo. Algunos incluso llegan a ganar mucho dinero.
Y para terminar Arturo nos ofrece un consejo:
Un buen consejo: si vas a poner una churrería, dedícate a vender churros por cuenta ajena una temporada. Si va a ser una sastrería, ensaya vender trajes. Si va a ser una fabrica de cacerolas, ponte a ti mismo a vender cacerolas en una tienda. Vendiendo para otro te entrenas para vender para ti, y te mides a ti mismo en la actividad más difícil de casi cualquier negocio. Todas las demás actividades puedes contratarlas (empleados) con relativa facilidad, o subcontratarlas (empresas externas). Pero la venta no; nadie venderá por ti, nadie venderá para ti mejor que tú mismo. Y si alguien lo hiciese, prepárate a que se quede con tu negocio, o con tus clientes (que para el caso es lo mismo). Un empresario se compone en más de un 50% de vendedor, el resto de otras muchas cosas como ya he indicado; pero ante todo, la venta.
Aún más: nunca montes un negocio de algo en lo que no hayas comprobado tu buen hacer como vendedor. Ahorrarás muchos sufrimientos. Sufre antes trabajando para otro, arriesgando sólo tu tiempo, no tu dinero; sufrirás menos, o quién sabe, tal vez descubras que eres un fenómeno.... :-) Pero en cualquier caso, si pasan meses y ves que no vendes una escoba, no te desanimes; estás aprendiendo. Si material y moralmente puedes resistir, al final aprenderás como hacerlo.
Otro buen consejo: haz que tus clientes se conviertan en tus vendedores (para lo cual trátales muy bien, sin que ello sea sinónimo de dejarles abusar). Generalmente no cobran ni fijo ni comisión. Un chollo....!
El primero es un buen consejo; el último es un pasaporte al éxito. Sin lugar a dudas, Arturo lo tiene muy claro. El objetivo para su aventura:
Llegar a ser la mejor empresa de servicios informáticos de la región. Esto no significa necesariamente ser la más grande, pero si la que más fama y buen nombre tenga, y la que más dinero ingrese "per capita".
Bueno, pues también hubo quien, en su momento, no creyó en Cristóbal Colón ...