HERRAMIENTAS DE SOCIOS

“Cuando cursaba sexto básico decidí aprovechar mis habilidades para el dibujo e inicié mi primer emprendimiento.
Como era el boom de los dibujos animados pokemón , realicé un mostrario de dibujos de los personajes preferidos de los niños y emprendí la venta por encargo en los recreos en el colegio. Mi target eran niños menores de 12 años. Me inicié con dibujos pintados para que los niños los pegaran en sus cuadernos o en sus habitaciones y a poco andar me di cuenta que podría ofrecer los dibujos sin pintura para que los niños se entretuvieran coloreando sus monos favoritos.
Como estrategia comercial me instalaba a dibujar en los recreos para atraer la atención de los niños y cuando se acercaban les enseñaba el mostrario de dibujos, quienes no podían resistir la tentación de comprar las ilustraciones de sus monos favoritos.
Con el tiempo aparecieron los Digimon, personajes que empezaron a acaparar la atención de los niños, por lo tanto yo amplié mi stock de dibujos, aumentando mis ventas casi al doble e incrementado mi fama como dibujante, ya no tenía que dibujar en los recreos, los niños me buscaban para solicitarme las ilustraciones. Además se extendieron las ventas a Viña del Mar, a todos los vecinos y amigos de mis primos viñamarinos.
En esta etapa no daba abasto con la creciente demanda, por lo tanto contraté por el 50% de cada venta a una compañera que me ayudaba a delinear los dibujos y en la difusión.
En primero medio ya vendía mis propias creaciones, porque visualizando que tanto los pokemónes, como los digimónes pasarían de moda, inicié el mostrario de mis propios personajes basados en el estilo animé (animación japonesa). Los productos ofrecidos eran: dibujos simples delineados para colorear, dibujos entintados en blanco y negro, dibujos coloreados a mano y dibujos pintados digitalmente (por PhotoShop).
El negocio constante duró hasta cuarto medio y con la visión que ahora tengo me doy cuenta que mi micro-empresa carecía de organización y orden contable. No conozco cuantos dibujos vendí, cuanto dinero gané, cuanto invertí en materiales (en realidad cuanto invirtieron mis padres porque todo el material yo lo echaba al carro del supermercado, nunca gasté ni un peso mío), no tenía imagen corporativa, como indicadores de la gestión solo puedo decir cual fue el dibujo más vendido, pero no se cuantas veces lo vendí, ni cuantas veces se vendió cada dibujo.
Estoy cierta que para mi próximo emprendimiento tengo que aprender gestión, el poder hablar en publico sin tener que esconderme detrás de mis dibujos, marketing, habilidades organizativas y de coordinación para poder mantener un orden en mi pequeña empresa. Sin embargo a pesar que en ese tiempo carecía de varios de estos requerimientos, siempre mantuve la motivación, me encantaba lo que hacia, y me encantaba ver la cara de los niñitos al ver mis creaciones, eso era suficiente para seguir adelante con mi pequeño negocio con esto aprendí que una fuerte motivación puede hacer que un negocio progrese y es de ayuda para sobrevivir a esos períodos de estrés.